Juro que lo intenté, hice de todo por mantenerme abstarida, para no permitir que estas fechas volvieran a joderme la existencia, no pude. Y como ya hace algunos inviernos, hoy me siento de la chingada, sola, extrandola.
No puedo cambiar lo sucedido, solo recordar, esperar...
Y contemplar
La silla que ahora nadie ocupa.
Con la vista clavada sobre la copa,
se halla abstraído el padre desde hace rato,
pocos momentos hace rechazó el plato
del cual apenas quiso probar la sopa.
De tiempo en tiempo, casi furtivamente,
llega en silencio alguna que otra mirada
hasta la vieja silla desocupada
que alguien, olvidadizo, colocó enfrente.
Y mientras se ensombrecen tods las caras,
cesa de pronto el ruido de las cucharas
porque, insistentemente, como empujado
por esa idea fija que no se va,
el menor de los chicos ha preguntado
cuándo será el regreso de la mamá.
Realmente "te extraño"

